“Hemos encontrado que la geometría bien definida observada en varios virus esféricos y alargados es consecuencia de la minimización de la energía libre en la interacción entre las diferentes unidades estructurales que forman la cápside”. David Reguera

Desde 1960 se sabe que los virus esféricos adoptan una simetría icosaédrica con grupos proteicos de 6 (hexámeros) y 5 (pentámeros), similar a un balón de fútbol. De la simetría de los virus alargados poco se sabía, este modelo explica ahora, que están formadas, por un cuerpo cilíndrico de hexámeros y cerrado en sus extremos con casquetes icosaédricos centrados de orden 5, 3 y 2, similar a los fullerenos y nanotubos de carbono, dándole estabilidad y resistencia.
Gracias al modelo físico, se pudo determinar la estructura de varios virus conocidos, entre ellos, del mosaico de la alfalfa y a futuro se espera la de los bacilos coliformes. “Este modelo constituye un paso importante para entender el proceso de ensamblaje de los virus y abre la posibilidad de controlar este mecanismo para aplicaciones nanotecnológicas (diseño de nanoestructuras) y biotecnológicas (terapia génica)”, añade el profesor David Reguera.

De izquierda a derecha, reconstrucción con microscopia electrónica del bacteriófago phi29 (Tao Y. et al., Cell, 1998); su estructura según el modelo geométrico, y representación del modelo físico.
FUENTE:
http://www.youtube.com/watch?v=7iVm1uEIyP0&feature=related
http://www.ub.edu/web/ub/es/menu_eines/noticies/2010/06/34.html
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